“No den motivo de escándalo”

Escrito por  Mons. Carlos Aguiar Retes

Homilía VI Domingo Ordinario


Es la recomendación del apóstol san Pablo en la segunda lectura, dice: no den motivo de escándalo ni a los judíos ni a los paganos, ni  a la comunidad cristiana. Escándalo  en el sentido  bíblico, significa poner un tropiezo,  hacer que el otro caiga en su camino, es como meterle una zancadilla, en este caso de lo que habla Pablo, es que no seamos nosotros motivo de que el otro que está caminando hacia Cristo, que está queriéndolo conocer, que está  queriendo aprender y está buscando como  responderle a Dios, nosotros no pongamos un tropiezo, no hagamos que esa persona se detenga o se retire de este camino hacia Cristo. Esta recomendación de Pablo, podemos  completarla con los elementos que nos da la primera lectura y el evangelio, para que tengamos una actitud fundamental y así podamos evitar ser escándalo, ser tropiezo para la fe y su itinerario del prójimo, particularmente de nosotros los cristianos, pero como dice  Pablo, también de los  alejados de los paganos o de otras religiones. La primera lectura nos permite recordar, esa terrible legislación  para marginar a quien se le descubriera que tenía Lepra, es explicable esta legislación,  en el contexto de aquel momento  histórico de las condiciones  de conocimiento de la salud, la lepra era contagiosa  y mortal, y entonces la persona con lepra tenía que apartarse ser excluida de la sociedad ir a vivir  fuera de la ciudad en cuevas o refugios naturales y cuando entra en la ciudad, tenía que anunciarse con una campanilla, diciendo:  yo soy  un leproso, un contaminado, para que nadie se le acercará; la lepra era pues una enfermedad que apartaba, separaba, marginaba a la persona. Se estaba buscando el bien de la sociedad, pero se acababa perjudicando al pobre enfermo porque se le confinaba, a ser mayormente contagiado con el contacto de otros leprosos. El evangelio nos cuenta como Jesús limpia de la lepra a un enfermo que se le acerca, incluso le da la recomendación de ahora que ya has quedado curado ve con los sacerdotes, para  que tu ya nos tengas motivo de ser separado de la comunidad, para que den tu constancia  de que ya  estas sano.
Nosotros nos podemos quedar sorprendidos por el milagro, curar de esa  manera tan inmediata,  tan  instantánea una enfermedad que no se veía como en ese momento  poderla superara, nos llama la atención  los milagros siempre nos sorprenden, pero recordemos lo que  dice el evangelista Juan al final de su evangelio, Jesús hizo muchísimos milagros  pero los que se cuentan en los evangelios, son aquellos que eligieron , los evangelistas, para nuestra  enseñanza para nuestro camino de formación como discípulos de Cristo, es decir, el milagro esta contado , con una intención pedagógica de manera que si nosotros al escuchar  este evangelio y tantas otras  narraciones evangélicas sobre los milagros que  hacia Jesús y simplemente nos quedamos  en la  consideración  del milagro en sí mismo  de la maravilla  de esa acción, nos pasaría  como aquel que  nos está queriendo mostrar con su mano y con el dedo a la luna para que la contemplemos y  nosotros nos quedamos contemplando el  dedo en lugar de mirar la luna, lo que quieren los evangelistas es que miremos la luna, no el dedo; lo que quiere el evangelista es que miremos no sólo el milagro, el dedo,  sino mas allá, que descubramos a Cristo que nos quedemos  contemplando a Cristo, y lo que vemos en estas dos narraciones  de la primera  lectura y del evangelio, entonces podemos descubrir cómo mientras  la sociedad buscando su propio bien, excluye  a los leprosos como puede pasar hoy cuando nos encontramos con enfermedades infecciosas y buscamos separarlas para que no  nos afecten, una cosa justificable en sí misma, pero en este caso espiritual, si nosotros actuamos así, por ejemplo moralmente queremos apartarnos de los que  no nos parecen que se comportan bien,  de los que nos causan un prejuicio, por sus  aseveraciones , de aquellos que simplemente nos parece que no empatizan  con  nosotros, estamos excluyendo. Cuando se busca el propio bien  excluimos, marginamos, y ese Jesús que nos quiere mostrar el milagro, de este evangelio, ese Jesús que es capaz de limpiar la lepra también es ese  Jesús que es capaz   de sanar nuestro corazón para no excluir  a los demás, para ser como el incluyente, que tengamos en cuanta a los otros, que descubramos que todo ser humano, es digno por sí mismo, hay una condición humana y esa condición  humana, trae consigo la dignidad, y entonces si tenemos esta mirada de Cristo  que fue a que tuvo con este leproso  no le dijo: ¡Ay vete para allá, me vas a pegar la lepra! ¡No quiero ver nada contigo, que está haciendo!, no, Jesús lo escucha, que quieres  que haga por ti, el leproso le dice: tú puedes cúrame, y Jesús le dice: si quiero, queda limpio. La actitud de Cristo es Incluyente, es de respeto  al otro en su dignidad, esta actitud es la que nos puede ayudar a nunca  ser escándalo, tropiezo, para el otro en su camino de fe, sino al revés como nos pide San Pablo, capaces de estar con todos de entender a los demás, de hacer camino común y san Pablo añade, algo más en la  lectura de hoy, dice: por mi parte yo  procuro dar gusto a todos en todo sin buscar  mi propio interés, sino el de los demás  para que se salven, esta  es la clave para entender de qué manera tenemos que ser abiertos  a la relación con los otros, no buscando nuestro propio interés , no servirnos de las personas para nuestros propios fines, sino buscando que ellos  encuentren  el camino de su propia salvación, y entonces  seremos capaces de establecer  relaciones sanas y positivas  con todas las personas.
Que  el señor  nos ayude  a limpiar esta lepra de nuestra sociedad hoy, de la segregación de la marginación , de la exclusión de la agresión  de la violencia, todas son estas expresiones  que debemos  superara para no ser  motivo de  escándalo de tropiezo, en la fe de los demás .

Que así sea.


+ Carlos Aguiar Retes
Arzobispo de Tlalnepantla